El Alcalá busca reaccionar en casa frente a la UD Sanse
La RSD Alcalá regresa al Estadio Municipal del Val con la intención de reencontrarse con la victoria tras la derrota sufrida la pasada jornada por 2-1 ante el Conquense en La Fuensanta. Un tropiezo que cortó la buena dinámica de los rojillos y que ahora buscan dejar atrás arropados por su afición.
La RSD Alcalá regresa al Estadio Municipal del Val con la intención de reencontrarse con la victoria tras la derrota sufrida la pasada jornada por 2-1 ante el Conquense en La Fuensanta. Un tropiezo que cortó la buena dinámica de los rojillos y que ahora buscan dejar atrás arropados por su afición.
Enfrente estará una UD Sanse que llega en un gran momento de forma. El conjunto sansero ocupa actualmente la tercera posición de la clasificación, consolidado en la zona alta, y viene de empatar 1-1 ante el Rayo Majadahonda en un partido muy exigente. Los visitantes se han mostrado como un equipo sólido, competitivo y con aspiraciones claras esta temporada.
En el plano deportivo, el Alcalá de Vivar Dorado presenta novedades importantes. El mercado de invierno ha traído nuevas incorporaciones que han reforzado la plantilla y que podrían vivir sus primeros minutos como rojillos este domingo en El Val. Estas caras nuevas aportan competencia interna y nuevas alternativas tácticas al equipo, que buscará dar un paso adelante en esta segunda vuelta.
El choque se presenta como un duelo atractivo entre un Alcalá necesitado de puntos y un Sanse que quiere mantener su posición privilegiada. La intensidad, el ritmo y los detalles serán claves en un encuentro que promete emoción desde el primer minuto.
El Alcalá afronta una prueba exigente pero ilusionante ante uno de los equipos más fuertes del campeonato. Volver a casa, con refuerzos nuevos y el apoyo de la grada, puede ser el impulso necesario para sumar tres puntos vitales. El Sanse, por su parte, tratará de demostrar por qué está en la parte alta de la tabla. Un partido abierto, competitivo y con mucho en juego en El Val.
Escrito por: Ainhoa Riofrío