El Alcalá despide la pretemporada levantando el Trofeo Cervantes
El Municipal de El Val volvió a vestirse de gala para acoger una nueva edición del Trofeo Cervantes, esa cita que une tradición, fútbol y orgullo rojillo. Y una vez más, el título se quedó en casa. La RSD Alcalá venció con autoridad por 2-0 al Salamanca UDS en un partido que sirve como broche dorado a la pretemporada del conjunto de Vivar Dorado.

El Municipal de El Val volvió a vestirse de gala para acoger una nueva edición del Trofeo Cervantes, esa cita que une tradición, fútbol y orgullo rojillo. Y una vez más, el título se quedó en casa. La RSD Alcalá venció con autoridad por 2-0 al Salamanca UDS en un partido que sirve como broche dorado a la pretemporada del conjunto de Vivar Dorado.
La primera parte fue una partida igualada. Dos equipos muy ordenados, sin apenas concesiones y con las defensas imponiéndose a los ataques. Apenas se vieron ocasiones, aunque en el minuto 32 El Val contuvo la respiración: Álvaro Portero, el ‘killer’ rojillo, estuvo a punto de abrir el marcador con un disparo que se fue fuera por poco. Fue la chispa que necesitaba el encuentro, aunque al descanso el luminoso seguía inmutable.
Todo cambió tras el intermedio. El Alcalá salió con hambre, con coraje, con ese fuego competitivo que distingue a los equipos llamados a grandes cosas. En el 49’, Borja Sánchez, el capitán, el faro, el “pirata” que guía este barco, clavó un golazo que hizo estallar al público. Sin embargo, la ilusión se apagó en segundos: el colegiado lo anuló por un ajustado fuera de juego.
Lejos de venirse abajo, los rojillos respondieron con furia. Apenas un minuto después, en el 50’, Salinas desbordó por la línea de fondo con potencia y fe, sirviendo un pase de impecable para el “Gattuso rojillo”, Ángel Blanco, que se encontraba en el área, que no perdonó. Con un disparo seco y certero, mandó el balón a la red para el merecido 1-0. El Val rugió.
Los cambios llegaron en el 57’, con las entradas de Chete, Javi Hernández y Arribas en lugar de Álvaro Portero, Dani Marín y Salinas. El dominio alcalaíno se intensificó, con un equipo que se mostró sólido, ambicioso y decidido a amarrar el trofeo. El Salamanca buscó reaccionar, pero se estrelló una y otra vez contra la muralla rojilla.
El golpe definitivo llegó en el tiempo de descuento. En una jugada rápida, Arribas se encontró con la oportunidad y no dudó: ajustó el disparo y firmó el 2-0 que sellaba la victoria. Apenas el balón tocó la red, el árbitro señaló el final. El Alcalá levantaba el Trofeo Cervantes, que un año más se queda en casa.
Con esta victoria, la RSD Alcalá no solo conquista un título simbólico, sino que confirma que llega a la competición oficial con las ideas claras, con un bloque sólido y con la ilusión intacta. El Trofeo Cervantes vuelve a reposar en las vitrinas del club rojillo, como preludio de una temporada que promete emociones fuertes.
Escrito por: Ainhoa Riofrío